martes, 12 de julio de 2011

¿Fue un accidente bendito?


No creo mucho en las teorías deterministas, en las que el destino es más importante que la vida, o que uno nace para un destino. Creo mucho en Ortega y Gasset, en el hombre y sus circunstancias. Casos como el de mi hijo Enrique, Michael Douglas o Liza Minelli son absolutamente raros y excepcionales, porque no está determinado que el hijo de un tenista juegue al tenis como su padre o que los hijos de Gabriel (García Márquez) escriban como él. 

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